Me planteé un desafío: armar mi primer mazo enfocado en el color negro, debo admitir que como jugador principalmente mono White y receptor de soporte de colores rojo y azul, mi debilidad es enfrentarme o construir un deck que tenga los colores que no uso, no sé cómo juegan, llevo años intentando entender esa cosa suicida de utilizar las vidas como un recurso, o el hecho de construir una base de maná gigantesca para luego quedarte sin mano ni en qué usar todo ese maná (en el caso de verde). Pero aquí estoy, convirtiendo uno de los nuevos comandantes en algo más parecido a un mazo de robar cartas y generar ventaja para poder tener respuestas a lo que se necesite en el momento adecuado (o eso espero).

Bien, para elegir el comandante, elegí el más “azul” sin azul, el que me permite robar, el nuevo, el mejorado, el único y el cruel: Greven il-vec en su versión Greven, Predator Captain.

Greven, lleno de odio hacia todos

Para entender por qué elegí a Greven debemos ir a 1999, cuando aprendí a jugar este maravilloso juego, estaban disponibles para compra sobres, mazos preconstruidos y mazos de lanzamiento (en esa época el “pack de release” contaba con 75 cartas: 25 tierras básicas, 3 cartas raras, 10 cartas infrecuentes y el resto comunes con las que debías armar un deck de 40 caras para jugar, era distinto (ni mejor ni peor a mi gusto). En esa época uno soñaba con interpretar a los personajes que aparecían en las cartas, sobre todo aquellos más “poderosos” que aparecían en el sobre de cartas, algunos personajes insignia eran Mirri, cat warrior, Gerrard, Hannah, Sisay, Orim, Squee, Tahngarth… en fin, toda la tripulación del Vientoligero (Weatherlight) que en esa época aparecían dibujados en las cartas, pero no contaban con una carta que los representara como personajes (todavía), y por supuesto, los villanos, y ahí conocí a Volrath y sus secuaces, como Vhati il-dal y el temible Commander Greven il-vec, todo en mi vida giraba alrededor de construir un deck (standard/extended en esa época) que reflejara las aventuras de la tripulación del Weatherlight (sí, siempre he sido un jugador bien Vorthos para mis cosas), mientras que mis amigos construían decks para poder ganar, por lo que siempre me terminaba enfrentando a “ese” jugador mono black que destruía mis criaturas e interrumpía la historia que yo quería contar con mi modo de juego, haciéndome tomar decisiones que no correspondían a la historia para no perder de manera tan inminente, y él, oh dioses, él jugaba a Greven, una criatura con cuerpo de 7/5 en mesa era intimidante, más aún si tenía habilidades, en nuestra ignorancia de jugadores nuevos, la mejor carta que conocíamos era la Sierpe Escamosa (Scale Wurm), un cuerpo de 7/6 que no hacía nada más que obligarte a gastar 8 maná para poder tenerla en mesa, pero Greven era distinto, tenía la terrible habilidad de “no puede ser bloqueado excepto por criaturas negras y/o criaturas artefacto” (que hoy en día se resume en la habilidad de “Fear” o su traducción de “Inspirar Temor”). Greven para mí era imbloqueable, insufrible, era mi fin.

Creo que desde entonces que le tengo miedo al negro en Magic, siempre que me siento a jugar en una mesa me ensaño contra los que juegan negro porque me asustan y quiero eliminarlos lo antes posible. Pero hoy es distinto, hoy estoy creando mi propia manera de jugar negro y vaya que me he sorprendido para bien con cartas que veía a mis oponentes utilizar y yo ni leía simplemente por pertenecer a ese color: tutores, Necropotence y tantas maneras distintas de destruir criaturas.

Dejando la introducción de lado, quiero mostrarles lo que construí, primero analicemos al comandante de nuestro deck:

Greven, Predator Captain es un cuerpo resistente (5 de resistencia), que tiene fuerza de 5 y fácil de inflar para infligir daño de comandante suficiente para que no te importe que tus oponentes ganen vidas: 21 de daño y luego barajamos para la siguiente ronda. Greven cuenta con tres habilidades, la primera representa su capacidad de intimidar y arrasar con quien se le oponga, Menace (amenazar) le da cierta evasión para poder ayudarnos a llegar a nuestro oponente sin preocuparnos de las bloqueadoras; la segunda habilidad es un poco más sabrosa, considerando que jugamos en este color suicida que vengo recién conociendo, perder vidas es fácil, por lo que inflar a Greven también lo es, Greven está en mesa constantemente con un bono de +X/+0, donde X es la cantidad de vidas que has perdido este turno. ¡Pero eso no es todo! ¡Greven te hace robar cartas! Es como jugar azul, sin jugar azul, bien, cuando Greven ataca, sacrificas una criatura, robas cartas por la fuerza de esa criatura (delicioso) y pierdes vidas por la resistencia (eso no me gusta tanto, pero veremos cómo resolverlo más adelante).

Para este deck lo importante es matar con daño de comandante, para eso debemos generar protección, evasión e inflación a nuestro comandante, la protección es la clásica que se utiliza en nuestro formato favorito: equipos que den hexproof o shroud (Swiftfoot boots o Lightning greaves), así como hechizos que saquen de encima esas molestas criaturas de tus oponentes. La evasión es un poco más compleja (a mi gusto), para este objetivo consideré uno de mis equipos favoritos en el formato, el cual considero que está infravalorado, sobre todo para decks que buscan causar daño de comandante, me refiero a Trailblazer’s Boots, un equipo que por 2 (+ 2 por coste de equipar) le da a la criatura equipada “cruza tierras no básicas”, en otras palabras, “cruza command tower” o “cruza cualquier-tierra-ampliamente-utilizada-en-este-formato”. Con este set de equipamiento ya tenemos la evasión y protección que nuestro comandante necesita, el resto es darle más fuerza para que cada golpe que dé sea letal, y afortunadamente sus dos últimas habilidades nos permiten hacer eso perfectamente.

Para inflar a Greven debemos perder vidas, para eso jugamos negro y no hay problema, pero perder demasiadas vidas puede ser un arma de doble filo, por lo que tenemos que buscar la manera de recuperarlas de alguna forma, para eso jugamos con cartas como Whip of Erebos, lo que nos hace recuperar fácilmente lo que hemos perdido para volver a inflar a Greven el siguiente turno. Pero no queremos que nuestros oponentes ganen muchas vidas tampoco, ya que si perdemos a Greven muchas veces, no tendremos maná suficiente para poder castearlo de nuevo y tendremos que reducir las vidas de nuestros oponentes utilizando otras cartas del mazo, por lo que jugamos un Erebos, God of the Dead para evitar que ganen más vidas, además de permitirnos robar cartas para poder buscar maneras de responder ante todo.

K’rrik, son of Yawgmoth será una de nuestras cartas más útiles tanto para acelerar como para inflar a Greven, su habilidad de convertir todo el maná negro que necesitamos en maná phyrexiano es lo mejor que podemos desear para un deck como este, además, tiene Lifelink para recuperar parte de las vidas que vamos perdiendo, honestamente, no puedo imaginar un mazo negro sin K’rrik, independiente de la estrategia.

Pero Greven no es sólo negro, tiene uno de los colores que mejor aportan al daño de combate: rojo, en nuestro color de soporte tenemos cartas como Seize the Day que nos permiten volver a atacar en un mismo turno, generando la oportunidad de eliminar a dos oponentes en un mismo turno (o tres si tenemos el maná suficiente para jugarlo con flashback), además de una de mis cartas favoritas del ciclo de Rath: Furnace of Rath que nos hace “menos necesario” perder tantas vidas para causar daño letal de comandante. El rojo también nos da acceso a cartas que le den la habilidad de dañar dos veces a nuestro comandante (y a todas nuestras criaturas también, ¿por qué no?), además de prestarnos cartas de soporte para crear criaturas (como los dos Krenkos) o copiar las que ya tenemos en mesa (como Kiki-jiki, Mirror breaker).

Al igual que K’rrik, en negro tenemos otra carta que debería ir en todo deck con este color: Bolas’s Citadel, que, combinada con Sensei’s divining top nos permite robar todo el mazo pagando 1 vida por cada carta robada. También tenemos al alcance de nuestros colores una carta que salió en M2020 que nos permite favorecernos aún más de la situación en la que estamos: perder vidas, me refiero a Vilis, Broker of Blood que cada vez que utilizamos algo que nos quite vidas para inflar a Greven, robamos esa misma cantidad de cartas, Vilis se ve muy bien al lado de Treasonous Ogre ya que pagamos 3 vidas para robar 3 cartas y agregar un maná rojo, así tenemos disponibilidad de maná a discreción de nuestros dos colores: K’rrik nos da maná negro mientras Treasonous Ogre nos da rojo, y ambos manás nos hacen inflar a Greven, maravilloso, ¿verdad?

Algunas de las cartas que siempre me asustaron cuando jugaba contra negro son esas que causan mucho daño a todos, como la estrategia de negro siempre va de la mano de la autoflagelación, los jugadores de negro no las ven como cartas malas, pero a mí siempre me hicieron sentir incómodo, me refiero a cartas que cuestan vidas (y no pocas) para que tengan un buen efecto, como Pox, Dire Fleet Ravager o Toxic Deluge, o cartas que causan daño a toda la mesa como Pestilence o Pyrohemia.

La base de maná del deck está enfocada en cartas que te hagan daño, por eso llevamos Tarnished Citadel, City of Brass, los desiertos y la painland de nuestros colores.

El deck incluye respuestas para estrategias frecuentes: The Elderspell para los mazos que juegan al estilo Superfriends, Vandalblast para los mazos enfocados en artefactos (o para romper las piedras de tus oponentes también), la ya mencionada toxic deluge para limpiar de criaturas molestas la mesa o incluso algunas cartas para reanimar a los amigos de nuestros enemigos como Command the Dreadhorde que además nos quita vidas, así que robamos cartas con Vilis e inflamos a Greven, o si tenemos sólo un target (o pocas vidas), podemos usar Reanimate.

Por último agregamos un par de cartas que nos permiten generar fichas de criaturas para tener siempre algo que sacrificar cuando atacamos con Greven: Bitterblossom y Dreadhorde Invasion nos ayudarán a tener criaturas en mesa para bloquear si nos enfrentamos a algún oponente más agresivo o para sacrificar a la hora de atacar con Greven, siempre quitándonos una vida al comienzo de nuestro turno, dejando a Greven como 6/5 durante nuestro turno casi siempre.

En fin, creo que el deck puede jugar bien en una liga, claramente podría jugar bien en un formato más competitivo, pero no me manejo bien con las estrategias suicidas como para atreverme a usarlo de esta manera, quizá con algunas modificaciones podría ser aún mejor, ¿tú qué opinas? ¿qué le agregarías o quitarías?

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